Our Mindful Birth

¿Te han dicho que eres pequeña para dar a luz?

Como diría mi mamá: De ese hilo tengo un rollo…

Si me conocieras en persona te darías cuenta que mido 1.50mts, mi cadera luce pequeña desde afuera, pero me ha demostrado que puede albergar a tres bebés en diferentes momentos de mi vida.

Nuestro primer embarazo resultó en un bebé que no llegó a nuestros brazos, pero sí a nuestro corazón; mi segundo bebé es mi hija mayor Helena que pesó 3350mgs y midió 51cm, ella nació en un parto vaginal hospitalario y medicalizado.

Nuestro hijo varón, Mario llegó a nuestras vidas en un parto en casa, totalmente natural y pesó 3910kg y midió 53cm.

Contra toda opinión familiar, de amistades y de varios médicos, mi cadera, así como mi corazón se expandió para dar paso a la forma más pura de amor que he experimentado… mis bebés.

Y es que es realmente difícil predecir la expansibilidad de tus ligamentos, músculos y articulaciones de tu cadera al momento de traer a tu bebé al mundo.

Durante nuestra vida no gestante, la cadera y los elementos que la componen y soportan, tienen poca flexibilidad; sin embargo durante la gestación liberamos relaxina, una hormona que permite la flexibilización de ligamentos, músculos y las articulaciones sabia y sutilmente se movilizan. (Es la hormona que hace que tengas frecuentes calambres en músculos grandes como los de la pantorrilla)

Otro elemento que debemos adicionar es que el cráneo de tu bebé, se forma al principio de tejido óseo inmaduro, que no es rígido y que además cuenta con espacios entre cada placa ósea llamadas fontanelas, estos espacios y la inmadurez de los tejidos permiten a los bebés adaptar el contorno cefálico a la cadera de su mamá (por eso ves bebés que nacen con la cabecita alargada, pero al cabo de algunas horas se hace redondita).

Tu cuerpo gesta el bebé que puede tener, tus tejidos se modifican, no solo para formarlo, nutrirlo y protegerlo, sino para traerlo al mundo de la manera más segura y eficiente posible, para ambos.

Hay condiciones médicas que sin lugar a dudas hacen que algunos bebés sean de peso inadecuado para partos vaginales, como es el caso de la diabetes gestacional (tema 100% médico que debes conversar con tu equipo de salud).

Ahora te preguntarás, ¿y qué puedo hacer si realmente soy pequeña y mis bebés son grandes?

Bueno, hay maneras de favorecer la expansión de tus tejidos y el descenso de tu bebé:

  • Actividad física regular, como yoga, pilates, ejercicios de estiramiento, nadar y actividad de bajo impacto. (Siempre que no esté contraindicada en tu caso particular por una condición de salud).
  • Llevar un estilo de vida saludable previo a la concepción y un aumento de peso adecuado en base a tu peso preconcepcional para evitar riesgos de enfermedades metabólicas durante el embarazo, que puedan predisponer a tu bebé a engordar demasiado.
  • Visualizaciones e intenciones conscientes. Puede que te suene extraño, pero una vez que plantas una semilla (deseo) en tu corazón y tu mente la visualiza como posible y real, no hay nada que te detenga, créeme, funciona con todo, para mí fue la herramienta de mayor poder para lograr mis partos.
  • Lleva un adecuado control prenatal.
  • Sonríe. La liberación de endorfinas favorece la relajación muscular.

La compañía de una Doula de partos puede ayudarte con ejercicios, masajes y relajación que permitirán mayor amplitud y paso a tu bebé, en cada momento del descenso a través del canal vaginal.

Si yo pude, todas pueden, solo debes confiar.

Con cariño, Lucy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hablemos
1
Hola!

Gracias por confiar en mi, ¿como puedo ayudarte?